De vez en cuando un grupo de amigos míos y yo solemos organizar sesiones fotográficas con varias modelos para compartir experiencias y aprender los unos de los otros... pero por encima de todo, para pasarlo bien juntos disfrutando con la actividad que tanto nos gusta: la fotografía.
Naturalmente buscamos modelos que encajen en la temática que nos planteamos. Y asimismo buscamos personas con las que podamos sentirnos a gusto y tranquilos para el éxito de nuestro encuentro. Por eso Venus es en muchas ocasiones una modelo fija para mí, en la que confío ciegamente, y que además nunca, nunca me ha fallado, ni siquiera por un simple resfriado. De nadie más puedo decir eso.
En ocasiones nos dedicamos a hacer probaturas más o menos originales, jugando con las luces y las sombras. Y en ocasiones también, cuando por casualidad encontramos alguna ubicación interesante, solemos improvisar sesiones a salto de mata.
En el caso de la nave industrial que podemos ver en esta página la improvisación fue total. Desde que llamé a Venus por primera vez por si deseaba acompañarme, hasta que la dejé de nuevo en su casa, transcurrieron menos de tres horas. Y en ese intervalo de tiempo se vistió, se maquilló, llegamos al lugar, lo observamos, y hicimos estas fotos. Todo un récord, solo alcanzable si se cuenta con modelos como ella. |