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A veces es bueno olvidar algo las rígidas normas de conducta que la sociedad nos impone, y relajarnos haciendo el loco junto a personas queridas, con las que nos une algo más que una simple amistad. Patricia es desde hace años una de esas personas de mi máxima confianza, con quién tengo una amistad muy fuerte, y con la que de vez en cuando nos dedicamos a hacer fotos "porque sí"; y con Patricia estas fotos siempre me salen geniales. Laura es una excelente amiga suya; y ahora ya también amiga mía. Un día, Patricia, Laura y yo nos dedicamos a pasarlo bien experimentando con material sensible a la luz ultravioleta. Se hicieron entre ellas unos informales "bodypaintings" fosforescentes, y con unas pelucas y otros atuendos luminosos pasamos una tarde sensacional y divertidísima, en la que las buenas fotos aparecieron improvisadamente. Siempre he dicho que para mí el objetivo principal de una sesión es pasar unas horas con personas que tengan ilusión por nuestra afición común, y que juntos podamos sentirnos fenomenalmente bien. Si ello es así, las buenas fotografías han de salir por sí solas; y si por lo que sea no salen, al menos habremos pasado un rato agradable y divertido. En esta ocasión, con Patricia y Laura obtuvimos ambas cosas. Jamás olvidaré esta sesión por el sensacional ambiente que conseguimos y por lo intensas que fueron nuestras risas. Dijimos que repetiríamos; amigas mías, vosotras tenéis la palabra; yo estoy listo para cuando queráis. Besitos a las dos. |
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