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Además de modelo, Rober es un excelente masajista diplomado. Le hacía ilusión poder combinar estas dos facetas, y la mejor forma de hacerlo era llevando los aparejos necesarios (incluyendo una camilla) al estudio de fotografía, y probar a ver qué salía. También necesitábamos una modelo, y mi muy buena amiga Patricia no se lo pensó dos veces cuando se lo propuse. Así que dicho y hecho... y los tres juntos nos pusimos manos a la obra. Desde luego que me salieron unas fotografías poco convencionales; distintas; nada que ver con los retratos, la moda o el glamour al que estaba acostumbrado. Pero en cualquier caso unas buenas tomas, y una experiencia nueva con la que ampliar prácticas y conocimientos. Al fin y al cabo de eso se trata también: nunca es tarde para aprender. Hay que decir que entre los tres pasamos un buen rato divertido. Pero quién se llevó la mejor parte fue Patricia: con un masaje propio de un maestro Rober la dejó nuevecita y relajada. Qué envidia me diste, amiga mía !!!! Rober, me lo debes. |
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