Cuando quedamos con Raquel para realizar nuestra sesión de fotos ya habíamos hablado mucho acerca de como tendría que ser y como deberíamos enfocarla. La habíamos meditado mucho, la habíamos pensado mucho...
Nuestro planteo era ambicioso y atrevido; porque incluía las imágenes del que iba a ser el primerísimo desnudo de Raquel. A ella le apetecía mucho probar, aunque no estaba muy segura de su reacción al tener que quitarse toda la ropa. En el último instante le ofrecí la posibilidad de no hacerlo, o de aplazarlo para otra ocasión. Pero ella estaba decidida, y quiso seguir adelante.
Me pareció notar que a partir de ese instante Raquel se mostró incluso casi más tranquila, cómoda, relajada y bien que en todo el tiempo anterior de nuestra sesión con ropa. Y para mi sorpresa tomó ella misma todas las iniciativas para sus poses.
Estuviste genial, Raquel. Y desde aquí deseo agradecer muy sinceramente el inmenso honor que me concediste al depositar tu confianza en mí, eligiéndome como fotógrafo para esta primera ocasión tan especial para tí. Un beso muy grande, amiga mía. |