Cuando Ana y yo nos vimos un tiempo después de nuestra primera sesión de fotos, mientras hablábamos de otras muchas cosas más, salió a relucir que Ana tenía una mascota muy especial: una serpiente pitón, a la que ella llama "el largo".
¿Cómo? ¿Una serpiente, dices? ¿Tienes una pitón en casa? ¿Y podríamos hacerle unas fotos? Quedaría genial, ¿no? Y además... ¿qué te parece si le añadiéramos un aliciente más para que posara contigo? ¿Te atreverías con un "bodypainting" a juego con tu amigo el ofidio?
Dicho y hecho. A Ana le entusiasmó la idea; la comentó con dos amigas suyas, Wendy y Nuria, que quisieron acompañarnos en nuestra sesión (y a las que pronto veremos también por aquí). Necesitábamos una buena maquilladora (mejor dos); y mis amigas Bibi Rhomberg y Tania Latorre superaron ampliamente el reto que les planteamos. Y como había mucha gente para mí, le pedí a mi buen amigo Toni Sans si le apetecía participar con nosotros. Así salió esta sesión: inquietante; distinta; excitante.
Yo no había visto posar a Ana desde nuestra primera sesión, y la noté mucho más suelta. Pero esto ya lo comentaré en mi próxima sesión con ella... que ya está hecha. |