Cuando mi muy buena amiga Alba me dijo que estaba esperando un bebé, y que deseaba que yo le hiciera las fotos de su embarazo me entró una emoción muy grande. Es sumamente agradable que las amistades se acuerden de uno (para bien, claro) en los momentos importantes de su vida.
Y llegó ese día tan esperado. Un día en el que Alba estaba radiante y superfeliz con su embarazo, que dicho sea de paso, lleva fantásticamente bien. Pero es que Alba, una modelo preciosa y una mujer encantadora, no puede estar de otro modo. Agradable, preciosa, dicharachera, alegre... pero nada alocada. Es curioso como la naturaleza puede hacer que las personas se adapten a las circunstancias que la vida nos va deparando. Y si una palabra puede definir la situación de Alba es ésta: serenidad.
Alba luce orgullosa su barriga, del mismo modo que dentro de un par de meses Alba presumirá de una niña preciosa. Saldrá a su madre, igual que Alba salió a la suya. Nadie las va a ganar en belleza (se podrán igualar, pero no superar). Y apuesto a que en encanto, tampoco.
Un beso muy grande, amigas mías.
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